Es paradójico que la muestra más clara de que Bolivia no necesitaba una nueva Constitución Política del Estado (al menos no la que fue aprobada) se encuentre precisamente en las acciones del gobierno, aquel que peleó (literalmente) por ella.
De lo contrario, ¿cómo explicar que a menos de 24 horas de promulgada la nueva CPE el gobierno ya haya ido en contra de ella? Lo hizo al promulgar el decreto que eleva de 17 a 20 el número de Ministros del Poder Ejecutivo (ahora llamado Órgano Ejecutivo).
El Artículo 172, establece que es responsabilidad del Presidente “designar a las Ministras y a los Ministros de Estado, respetando el carácter plurinacional y la equidad de género en la composición del gabinete ministerial.” Si alguien tiene interés está invitado a ver la composición del gabinete de Morales, y decidir si es un gabinete “plurinacional” y con “equidad de género”. Más aún, me pregunto si los 20 ministros(as) cumplen con el requerimiento de hablar al menos dos idiomas oficiales (Artículo 234).
Por otro lado, Morales ya anunció que pretende sobrepasar la CPE de nuevo al establecer que las autonomías podrían reglamentarse por decreto supremo; en este caso, la CPE establece la necesidad de una ley para esto. Finalmente, a menos de 2 semanas, el MAS ya habla de realizar enmiendas para permitir la reelección indefinida de Morales como presidente, sin duda alentados por el triunfo de Chavez en Venezuela.
Por supuesto, todo esto es posible porque el MAS se encargó primero de someter a sus designios al Tribunal Constitucional, que debería ser el responsable por hacer cumplir la CPE (sea nueva o vieja, buena o mala). Y lo peor de todo, es que ya nadie se atreve a decir algo al respecto. El MAS y Morales han ganado, 61% lo confirma en el referendo, pero la que pierde en el largo plazo es Bolivia. Más allá de si es bueno o malo tener 20 y no 17 ministros, o si sólo 4 de ellos son mujeres, o si hablan dos idiomas oficiales, lo que más daño le hace a un país es la completa falta de valores como el respeto a sus instituciones, en particular a la máxima norma (buena o mala) que rige en Bolivia.
Si Morales pretendió siempre gobernar por decreto, ¿por qué necesitábamos una nueva Constitución Política del Estado? La antigua podía ser igualmente sobrepasada por los Decretos Supremos, y de hecho, como era una CPE “neoliberal” existían (en la mente de Morales) más y mejores argumentos para pasarla a llevar. ¿Me pregunto que argumentos esgrimirá esta vez?, y más importante aún, ¿se lo permitirán las personas? El MAS cree que el 61% de apoyo al “Sí” es una respuesta a mi segunda pregunta y no una respuesta a si se aprueba la nueva CPE o no. Sólo espero, que aún haya gente que le recuerde a este gobierno que esa presunción es completamente falsa.

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