Para reír o llorar

Palabras (para llorar) de Su Excelencia (oxímoron para reír), Evo Morales, Presidente de Bolivia:

“Por esa y muchas razones yo dije al presidente (Hugo) Chávez, en vez de que me mande plata al TGN (Tesoro General de la Nación), y que después retirar va a costar, por qué más bien de la misma embajada (venezolana) firmen la inversión directamente. Yo empecé con la iniciativa del programa ‘Bolivia cambia, Evo cumple’. Recoger proyectos, estudiarlos en días, horas, y cuando está decidido, analizar esos proyectos, aprobado, la embajada firma el desembolso correspondiente para empezar a trabajar.

De esta manera se aceleró la atención de las demandas del pueblo boliviano.”

Morales ha llegado ya un extremo que supera toda ficción. No sólo ha eliminado al TGN, sino a todos lo mecanismos de control asociados para garantizar que los fondos de la nación (ya sean un regalo o no) sean debidamente empleados. Tampoco pretendo decir que en el pasado esta función se hizo siempre en forma eficiente y para beneficio del país; pero simplemente saltarse ese paso para que Evo disponga y la embajada venezolana firme cheques sin ningún tipo de garantía (conocida) para proyectos que fueron evaluados en unas pocas horas y por completos ineptos (a juzgar por las acciones del gobierno), es ya el colmo. Lo que es para la risa o el llanto es que Morales lo diga sin inmutarse, reconociendo su completo desprecio por las instituciones y mostrando claramente que no tiene ni idea de lo que implican este tipo de actos para una sociedad organizada. Lo que es aún peor, al entregar esos cheques a organizaciones sindicales y agrupaciones, el gobierno simplemente está reconociendo que no tiene la capacidad de manejar esos recursos en forma apropiada para la construcción de infraestructura productiva que tanto nos hace falta. Así, el gobierno se ha convertido en un eficiente testaferro de Chavez, con la única misión de lavar el cerebro a los bolivianos, United States banks Swift Codes olvidándose de su función principal que es la administración del estado y sus recursos.

Repartir cheques a diestra y siniestra, con dinero que no es propio, con fines proselitistas y sin el más mínimo sistema de control o evaluación no sólo es ilegal sino peligroso cuando el benefactor no es otro que Chavez. Sin duda, y el presidente la ha dicho claramente, el dinero es entregado a Morales y no a Bolivia (a través de sus instituciones), por lo que uno no puede sino preguntarse ¿qué fue lo que Morales prometió a cambio? ¿Cómo justificar que se luche contra la intervención norteamericana (incluso más allá de nuestras fronteras), y permitir al mismo tiempo que Venezuela sea quién maneje los proyectos de inversión en Bolivia?

Bolivia ha pasado de ser la estrella del momento en el escenario mundial, aquel país que en democracia supo elegir al primer presidente indígena (no olvidemos los numerosos viajes de Morales con su chompa multicolor), a ser el objeto de bromas o comentarios de lástima (y con Morales que ya ni siquiera puede poner un pie en algunas regiones del país). En algún momento Morales dijo que él había sido elegido para “recuperar la dignidad de los bolivianos”, pero ahora lo único que hace es lamer las botas a su comandante caribeño (y no tiene el mayor reparo de hacerlo en público, y peor aún, vanagloriarse de ello), o decir tantas estupideces que sus vecinos lo mandan a callar como a un niño malcriado.

Tan difícil está la situación que a falta de socios comerciales Bolivia ha iniciado ahora negociaciones comerciales con una “potencia mundial”: Corea del Norte. Relaciones que se suman a las ya “exitosas” relaciones entabladas con Cuba, Venezuela e Irán. Supongo que esto ya no puede dejar duda alguna respecto al tipo de persona que es y las ideas políticas que tienen Morales y sus secuaces. Lo que me hace llorar (y a veces reír) es que en Bolivia Morales aún tenga un 50% de apoyo (aunque el porcentaje exacto lo conoceremos el 10 de agosto).


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