Si, confieso que fui uno de aquellos que no pudo esperar y bajó F9 el primer día de su lanzamiento. Después de todo había probado (aunque no exhaustivamente) los betas. No pretendo hacer una guía de instalación en esta ocasión debido a que no muchas cosas han cambiado, y también debido a que las guías existen por decenas o centenas (la mayoría en inglés, claro). Esta vez me ocuparé de las decisiones del equipo desarrollador.

Evidentemente F9 viene con lo último en cuestión de aplicaciones. Por ejemplo, viene con Xorg-1.4.99 como administrador gráfico, es decir lo último. El problema… para esta versión aún no existían drivers para la tarjeta (integrada) intel o para nvidia. Es decir, nada de “eye candy” de compiz fusion. La solución no era trivial e involucraba hacer uso de repositorios de desarrollo, algo no recomendable para los novatos.

¿A dónde quiero llegar con esto? A que en la búsqueda de tener lo último en tecnologías Fedora sacrificó (siempre lo ha hecho) la estabilidad y compatibilidad con la mayor cantidad de hardware. A diferencia de Ubuntu 8.04, donde todo, o casi todo, funcionó al 100% desde el primer día de lanzamiento, Fedora tuvo un período de más de 1 mes donde muchas cosas estaban “rotas” (si no se atrevía uno a usar versiones en desarrollo de varias aplicaciones).

No debería sorprendernos entonces que la base de usuarios de Ubuntu siga en expansión; es indudable que la frustración producto de que algunas cosas que funcionaban a la perfección de Fedora 8 hayan dejado de funcionar en F9, llevó a muchos a buscar alternativas.

Mi pregunta entonces es si la decisión de lanzamiento, en términos de fecha y contenidos, de Fedora 9 está siendo debidamente considerada por los desarrolladores. Evidentemente Fedora es el “conejillo de indias” de Redhat, un lugar donde probar aquellas cosas que no pueden probarse en un sistema comercializable y muy costoso por cierto, pero me pregunto si esto en el largo plazo no será peligroso. Los usuarios de linux tienden a ser “fieles” a su distribución de preferencia, incluso a niveles que van más allá de lo racional, sin embargo, el no captar nuevos usuarios a la larga puede ser como dispararse en el pie.

Durante este último mes (hasta que fue solucionado el problema), con una frecuencia inusitada me encontré a mi mismo respondiendo “prueba con Ubuntu” cada vez que alguien recién iniciado en el mundo de código abierto me preguntaba “¿Cómo hago para ver los efectos de escritorio en Fedora?”.

Evidentemente, muchos dirán que ellos no tuvieron problema alguno, pero debería ser claro también que los perfiles de hardware no son comparables y por supuesto los resultados varían. No obstante, al menos en mi experiencia, en este último mes, Ubuntú, con más frecuencia que Fedora, “simplemente funcionaba”.

Supongo que es el precio a pagar por estar siempre en la búsqueda de lo último en tecnología.

Finalmente, después de todo lo dicho, aún recomiendo F9 a todo aquel que haya perdido el miedo a usar la consola o que sepa “salir del problema” cuando lo único que tiene para trabajar es un terminal, pero también a todo aquel que aprecie el hecho de que resolver problemas como el descrito es la única forma real de aprender “como funciona” linux. También recomiendo F9 ahora (algunas semanas después de su lanzamiento) a quienes jamás han escuchado de linux pues ha alcanzado el punto de sorprendente estabilidad y los problemas iniciales han sido resueltos satisfactoriamente.


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