Debemos agregar 3 muertes a las otras tantas que están vinculadas al MAS y a la oposición desde el año 2003 (claro, los unos como oposición y los otros como gobierno en ese entonces). La pregunta es naturalmente, ¿sirvieron de algo?

La respuesta es muy simple: ¡No!

Estamos de nuevo donde estábamos hace 4 años (y más), con una turba enardecida destrozando cuanto encuentra en su camino, y ahora incluso haciendo huir a la misma policía. En ese entonces se peleaba por el gas, “para recuperar los recursos naturales” y ahora se pelea “por la capitalidad” o “por la reivindicación de los derechos de indígenas”, o al menos eso dicen los actores principales de las contiendas. Por supuesto los actores y bandos son distintos, pero los resultados son los mismos.

La verdad es que se pelea por intolerancia extrema y una falta absoluta de deseos de escuchar al otro. Cada uno puede tener cierta legitimidad en su planteamiento, pero lo pierden negarse a escuchar lo que tiene que decir el otro. Así, evidentemente la única conclusión es más violencia, y sólo queda prepararse o huir (como ya lo hicieron millones de bolivianos).

Sin embargo, las peleas no terminan sin un vencedor (al menos aparente). Del 2003, la salida de Sánchez de Lozada abrió el camino para nuevas elecciones y para que Morales fuese swift code corporate bank presidente. Los vencedores de la última pelea en Sucre aún no están claros, pero por ahora parecen ser lo comités cívicos. Lo importante es que esa pelea sí se generó cambios que marcarán lo que venga a futuro. El más importante de ellos es que antes se hablaba de Bolivia y la “Media Luna” integrada por Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, y ahora, los hechos en Sucre y los paros cívicos en 6 departamentos parecen decir que debemos empezar a hablar de Bolivia y la otra “Media Luna” integrada por La Paz, Oruro y Potosí. Es decir, no han cambiado los nombres, pero sí la distribución de apelativos, quizás por un cambio el peso relativo de los actores. Por supuesto, esto se puede revertir rápidamente, sobre todo considerando que Cochabamba es el bastión de Morales y sus dirigidos, los productores de coca, y de los más interesados en el caos, los narcotraficantes (cuya segunda mejor alternativa es Morales imponiendo su visión que incluye una “flexible” postura ante las plantaciones de coca).

Todo esto por supuesto, a nivel departamental, pues la situación a nivel municipal o comunal es muy distinta. La gente en la Media Luna (la nueva) no es homogénea en su apoyo a Morales, y la gente en la Media Luna (la vieja) no apoya en su totalidad a Podemos o los comités cívicos. Así que aquí aún hay mucha tela por cortar antes de que Bolivia tome un rumbo claro.

¿A dónde llegaremos? es entonces una pregunta que está aún abierta; ¿cuándo llegaremos? supone también un desafío enorme, pero es quizás un poco más fácil de responder, al menos con retórica: cuando exista un cambio generacional (y no me refiero a los políticos, sino a las personas; cuando Bolivia deje de ser un pueblo poco educado e intolerante); ¿cómo llegaremos ahí? es fácil de responder, con más sangre y muerte de por medio

(que pueden evitarse con educación, lo que también reduciría nuestro tiempo de viaje, pero que no es prioridad para este gobierno por ser “colonizadora” y “capitalista”).

Y para aquellos que piensan que ésta puede ser una visión negra y pesimista, sólo puedo decirles que la visión pesimista sería que Bolivia no llegue a ninguna parte (y termine desapareciendo o separándose), lo cual por supuesto sería en un plazo más breve, pero con mucha, muchísima más sangre de por medio.


No Responses to “¿Cómo estamos y a dónde vamos en Bolivia?”  

  1. No Comments

Leave a Reply