Felix Patzi critica hoy en su columna de La Razón, un estudio que afirma que el 64% de los bolivianos se autodefinen como mestizos (Mitchell Seligson), llamándolo “Miserable estudio sobre identidad”. Básicamente Patzi dice que “la autoidentificación no es la variable más objetiva para definir la identidad en países donde prima la colonialidad”, y ofrece su visión sobre la definición de lo que es una población indígena. No obstante, su lógica (o falta de ella, en realidad) no deja dudas respecto a su visión racista y retrógrada de lo que es Bolivia y su población.
La definición de identidad indígena según Patzi puede verse a través de cuatro variables, (aunque el propio Patzi desecha las tres últimas): la autoperpetuación biológica, los contenidos culturales, la autodefinición y la heterodefinición.
La autoperpetuación biológica:
Patzi dice: “En un estudio realizado por estudiantes de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés, 2004-2005, se concluyó que en La Paz y El Alto, el 85% se casa entre aymaras hablantes e hijos de aymaras, el 12% con gente de origen quechua y el 3% con personas de origen guaraní y chiquitano. Significa que los migrantes no se casan con los descendientes de los españoles o de alguna población extranjera blanca.” Aceptando por un momento la probidad del estudio, ¿qué sucede con el resto del país? Seligson es un estudio nacional; ¿pretende Ud. refutarlo usando un estudio realizado por estudiantes y concentrado en dos ciudades? Además si estos datos fueren acertados, entonces no existiría el “mestizo”, y Bolivia sería un conjunto claramente demarcado, por la genética, entre indígenas y descendientes de europeos (pues no todos fueron españoles) cosa que ni el más osado genetista se atrevería a afirmar.
Los contenidos culturales:
Patzi argumenta que “el indígena urbano ya no tiene o tiene poco de contenido cultural indígena, ya que los hijos nacidos en la ciudad ya no hablan el idioma nativo ni visten como indígenas, ni escuchan música indígena. Al contrario, gustan de estilos de vida modernos.”.
Me pregunto, ¿como puede hablarse de “indígena urbano” cuando el objetivo mismo de esta discusión es la definición de la “identidad indígena”. Es decir, Patzi, asume a priori, basado en su visión genética (o autoperpetuación biológica) quién es un indígena y quien no lo es. La alternativa correcta sería, claro, hablar de población rural y urbana y sus contenidos culturales, los cuales, como Patzi ya lo dijo están occidentalizados o usando sus propias palabras, están “modernizados”. Nótese que además aquí, es Patzi quien asocia indirectamente lo “indígena” con una falta de “modernidad”. Como sea, esta variable no contribuye con la hipotesis de Patzi de que el 85% de la población Lookup swift codes bank in United Kingdom boliviana es indígena, muy por el contrario, si sólo nos basáramos en este indicador, probablemente la cifra de Mitchell Seligson estaría subestimada.
La autodefinición:
Patzi dice que “el hecho de que los indígenas ya no cuentan con contenidos culturales hace que subjetivamente se autodefinan como mestizos, …”, restando por completo validez a este indicador como medida de la definición de la “identidad indígena”. De nuevo, y como en el caso anterior, si sólo viésemos este indicador, el 64% de la población boliviana sería mestiza (según Seligson). De igual forma, Patzi parte ya con una definición a priori de lo que significa ser indígena basándose en la genética.
La heterodefinición:
En palabras de Patzi, “ [La heterodefinición] Se refiere a la definición del otro, aquí el blanco mestizo califica y establece una relación de rechazo hacia la población migrante fijándose en el color de piel, utilizando diferentes formas de estigmatizaciones peyorativas que se relacionan con la población indígena, aunque éstos se hayan autodefinido como mestizos.” Esto básicamente dice que una persona es un indígena porque es así cómo lo ven las otras personas y Patzi menciona al blanco o mestizo blanco como origen de esta definición. Naturalmente, y apropiadamente, Patzi desecha este indicador sin mucho reparo.
En conclusión, Patzi afirma que “en última instancia lo que define a la población indígena sigue siendo su reproducción biológica”, y además su lógica de análisis reafirma esta condición “biológica” como antecedente para desechar los otros indicadores (y cualquier otro que salga al paso). En otras palabras Patzi asegura que aún cuando alguien no se defina como indígena, no mantenga contenidos culturales indígenas, no acepte que otros le definan como indígena, igual sigue siendo indígena por el hecho de que su contenido genético es en alguna proporción autóctono y no español. Nótese además que digo “proporción”, sin siquiera soñar con la posibilidad de que sea un 100%.
Más aún, nadie actualmente se atrevería a decir que en Bolivia (u otro lugar) existe alguien que sea (genéticamente) indígena, o negro, o blanco, en un 100%. Además, ¿quién podría proveer una cadena genética con la cual comparar y determinar si alguien es o no es indígena? Y, si hipotéticamente esto pudiese lograrse, ¿cuánto debe tener alguien de “DNA indígena” para ser reconocido como tal?; ¿quizás, como en la Asamblea constituyente sea la “mayoría absoluta” (50%+1)? ¿o quizás deban ser 2/3?, o ¿si alguien tiene 99% de “indígena” y 1% de “blanco”, será considerado mestizo?
Patzi reduce la definición de “indígena” a lo genético, dejando de lado la lengua, cultura, vestimenta, historia, costumbres, etc. sin darse cuenta que, por un lado, su estimación de 85% de indígenas en Bolivia con este indicador es completamente irracional dado el nivel de mezcla genética y, por otro, que fue precisamente esa búsqueda de la separación o pureza genética la que contribuyó a hechos como los vividos en Europa entre 1939 y el 1945. La autoperpetuación biológica no es un indicador práctico, no podemos ir a tomar muestras genéticas de todas las personas o construir árboles genealógicos interminables, y en consecuencia debemos basarnos en otros indicadores como la autodefinición, la lengua, la cultura o las costumbres. Claramente, la definición de la “identidad indígena” (para efectos prácticos políticos, económicos, sociales, etc.) no puede determinarse por el código genético sino por un conjunto de las características que dan forma al ser, desde aspectos hereditarios como el color de la piel o cabello, hasta indicadores idiosincrásicos como su lengua, cultura, costumbres, y naturalmente la propia concepción de su existencia, i.e. su autodefinición. El mismo nombre de Patzi, Félix, que tiene su origen en el Latín (fértil) (¿me pregunto por qué no se lo ha cambiado aún?), muestra cuan profundo es el mestizaje en Bolivia; como también lo hace el mismo apellido de nuestro presidente Morales.
La curioso de todo esto es que la visión de Patzi respecto a la “identidad indígena” simplemente echa por tierra sus pretensiones de descolonizar Bolivia, ya que si “descolonizar” es erradicar todo aquello impuesto por los conquistadores a la población indígena originaria, y ser indígena es un asunto de pureza genética, entonces, según la lógica de Patzi, estaríamos ante la necesidad de retirar material genético europeo de todos los bolivianos o erradicar a aquellos que tengan “sangre europea” (¿No les suena esto un poco a la tristemente célebre “solución final al problema judío en la Alemania nazi”?). Claramente esto no sucederá en Bolivia, y Patzí deberá ver destruidos sus sueños de “descolonizar” Bolivia.
La historia humana nos muestra que la enorme diversidad que hoy tenemos se debe principalmente a la mezcla (mestizaje genético e intercambio cultural) a lo largo de siglos, y es más importante hoy en día en el mundo globalizado en que vivimos (aun cuando no le guste a Patzi o Morales).
Lo triste y más grave de todo esto es que mientras el mundo (o una buena parte de él al menos) avanza hacia una integración que es capaz de ver más allá de las diferencias de raza, religión, lengua o historia para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, en Bolivia vayamos hacia atrás tratando de separar “biológicamente” lo que es indígena de lo que no lo es. Bolivia camina hacia atrás en esta dimensión y no hay posibilidad de cambio en el corto plazo.

Muy buenas críticas pero hay que ver mejores propuestas.