MAS sobre la Migración en Bolivia

El MAS y todos aquellos que votaron por su visión de gobierno parecen pedir a gritos una Bolivia populista, caudillista, de extrema izquierda, donde además la democracia participativa es reemplazada por un autoritarismo indígena basado en una “cosmovisión andina” que no reconoce la existencia otro tipo de visiones propias de una Bolivia diversa y llena de contrastes. En materia económica, el MAS ha apostado por un estado fuerte, paternalista y “defensor del pueblo ante la amenaza devastadora del neoliberlismo o la iniciativa privada individual” curiosamente llamado “capitalismo andino”.

Sin duda alguna esta visión tiene muchos adeptos, de lo contrario no podría explicarse el 54% de la votación obtenida y el 66% de aprobación a la gestión de Morales.

No obstante, estas estadísticas no reflejan, por ejemplo, la profunda división entre el oriente y occidente, o entre indígenas y k’aras (en la práctica, cualquiera que no sea indígena o no tenga la piel oscura). Esta visión parece ser, y no debería sorprender a nadie, la que los grupos más pobres y desprotegidos (y algunos oportunistas, como los cocaleros y productores de derivados ilegales) respaldan con la esperanza de ver sus demandas cumplidas. Ciertamente, es probable que la gran mayoría de estas demandas sean legítimas y merezcan su tratamiento urgente.

Aceptando que la propuesta del MAS es lo que quiere la mayoría de los bolivianos, y en vista de las favorables proyecciones económicas, con tasas de crecimiento cercanas al 5%, reservas crecientes y nuevos contratos petroleros, ¿cómo explicamos entonces el éxodo  (pues ya no es posible hablar sólo de migración) de bolivianos a “cualquier parte” de nuestro planeta? Si el MAS está haciendo lo que la mayoría quiere y los números son “buenos”, ¿cómo explicar que el flujo migratorio de bolivianos se haya incrementado en los últimos meses a tal punto de agotar la provisión de pasaportes?

Las respuestas pueden ser muchas, pero probablemente pueden resumirse en la falta de oportunidades laborales. Lo cierto es que más que nunca los bolivianos están buscando oportunidades fuera de nuestras fronteras. Aunque los datos de migración son swift code citibank escasos (por el pésimo sistema de registro migratorio en Bolivia) nadie parece poner en duda que la salida (o quizás huida?) de bolivianos es enorme. Lo que es más triste es que no sólo el flujo se ha incrementado, sino que la composición del grupo de migrantes es también distinta. Si antes eran los grupos que no tenía alternativas de ingresos (ya sea por falta de educación o falta de oportunidades), ahora la migración parece estar compuesta por los familiares de los que se fueron hace años (lo que implica que esos grupos familiares no volverán más a Bolivia) o técnicos y profesionales, la mayoría muy bien capacitados quienes simplemente ven que sus aptitudes serán mejor recompensadas en otros lugares. Es cierto y lo acepto, lo que digo sólo puede tratarse como especulación ante la falta de datos reales, pero no por esto deja de ser cierto que quien está leyendo estas líneas probablemente ha pensado en dejar el país o ya vive el exterior. Lo digo basándome únicamente en el hecho de que el lector tiene acceso a Internet.

A este paso, el MAS tendrá el país que quiere y todos los que no están de acuerdo o simplemente no encuentren la oportunidad para el desarrollo profesional (diferente a ingresar a una institución pública, para lo cual se debe ser miembro del MAS) estarán en algún lugar de nuestro planeta lamentando la suerte de nuestro querido país.

¿Qué hacer entonces? En el corto plazo no hay mucho que hacer en realidad, no es posible obligar a las personas a permanecer donde no quieren estar, por ejemplo, restringiendo la entrega de pasaportes, como en algún momento propuso el gobierno. Esto al menos, no es posible en un gobierno democrático.

Lo que si se puede lograr en el mediano plazo es generar las condiciones para que aquellos que viven en Bolivia tengan acceso a un trabajo a la altura de sus capacidades y que aquellos que se fueron y lograron reunir algo de capital tengan la seguridad de que, bien invertido, en Bolivia podrán obtener un retorno de mercado. Lo primero se logra con un sector productivo (industrial, agropecuario, servicios y turismo) moderno y competitivo (da lo mismo si es privado, público o mixto), lo importante es que esté bien administrado y cuente con los adecuados incentivos y mecanismos para su crecimiento y posibilidades de exportación. Sin exportación la producción no tiene buenas perspectivas en un país con una economía minúscula, es así que debe aprovecharse la globalización y tratados de comercio como pilares fundamentales para el crecimiento sostenido. El gas en esto es muy importante, sin duda, pero no es el único sector, pero por favor no caigamos en la falacia de tratar de promover la hoja de coca como sector productivo principal. Lo segundo, pero también el primer punto, sólo será posible con un entorno institucional sólido y eficiente, y tampoco caigamos en el error de creer que esto significa instituciones (organizaciones) públicas todopoderosas. Por el contrario, significa instituciones (mercado laboral, mercado financiero, legislación, propiedad privada, seguridad jurídica, sistema tributario, sistema educativo, etc.) que no puedan ser vulneradas a diestra y siniestra por los actores de turno, por ejemplo, mediante un decreto supremo al antojo del presidente de turno.

Muchos dirán que esta es una utopía inalcanzable en Bolivia, y que soñar es gratis, que lo propuesto es muy general y poco aplicable. Mi respuesta: los pilares que sostienen una nación son sus valores y principios. Sin valores y principios toda acción es fútil y se convierte en nada más que decisiones que serán revertidas por el siguiente funcionario de turno.  Recordar esos valores o principios, y sobre todo tenerlos presentes, cuando se toma una decisión política o económica es fundamental para avanzar hacia una mejor nación. En Bolivia, lamentablemente estos principios parecen ser irrelevantes y por eso son desechados tan fácilmente cuando se trata de “agradar al grupo que golpea más fuerte a las puertas del gobierno”. Quizás es peor aún, y el conjunto de principios y filosofías que guían a nuestros gobernantes son muy distintos (¿ “cosmovisión andina” ?); tan distintos que no existe posibilidad de encuentro. Por esto, quizás, en lugar de buscar las causas migratorias exclusivamente en un problema económico, deberíamos también buscarlas ahora en fuentes menos racionales, pero igualmente poderosas.


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