Patzi en su lógica retrógrada nos sorprende ahora con la novedad del Registro Único de Estudiantes (RUDE), que según él y sus colaboradores busca contar con un registro informatizado para eliminar estudiantes, ítem y hasta escuelas “fantasmas” y de esta forma optimizar la asignación de recursos, lo que además traería beneficios indirectos como por ejemplo, facilitar los trámites para obtener títulos de bachiller.
Hasta ahí no podía estar más de acuerdo e incluso celebrar la nueva misión que se ha propuesto el ministro. Cómo siempre donde no estamos de acuerdo (y probablemente jamás lo estemos) es en el “cómo lograr los objetivos propuestos”. Y es que el RUDE pretende recolectar información del estudiante y sus familia que incluye la dirección donde vive, el idioma, religión, los nombres de sus padres, su ocupación, etnia y sus ingresos.
¿Religión, etnia, idioma? ¿Cómo esto ayudará a eliminar alumnos, profesores o escuelas fantasmas o a asignar recursos? Quizás Patzi está pensando en discriminar a los estudiantes que son católicos, k’aras o a aquellos que no hablan una lengua originaria al momento de asignar los recursos por considerarlos “fantasmas” o herederos de los fantasmas de los colonizadores españoles.
¿Ingresos, dirección y ocupación de los padres? Bueno, alguien, con la limitada lógica de Patzi, podría argumentar que de esta forma se podría asignar más recursos a los más pobres. De nuevo, el objetivo es bueno, pero eso no significa que deba conocer la situación de cada uno de los alumnos o sus padres, ¿por qué no, por ejemplo, ocupar la información del último censo nacional y hacer la asignación por municipio o división geográfica que el ministerio decida según el nivel de ingreso promedio?
Además, el RUDE pretende abarcar a colegios privados, que no reciben aportes del estado. De nuevo, me pregunto, ¿cómo contribuye esto a asignar recursos en establecimientos fiscales? ¿es que quizás se pretende gravar la educación privada (más allá de los impuestos que toda sociedad privada paga al fisco)?
No debería sorprendernos entonces que mucha gente haya empezado a cuestionar y rechazar abiertamente la nueva y “brillante” idea de Patzi, quien ya ha dicho que está dispuesto a revisar algunas de las preguntas.
“¿Cuál es el problema entonces?”, dirán algunos ingenuos, “si Patzi cambiará las preguntas, ¿por que quejarse?”. Porque el ministro y su equipo han invertido muchas horas, pagadas con los impuestos de las personas, en elaborar un plan que sólo puede calificarse como innecesario (me refiero al medio y no al fin) y atentatorio contra la privacidad de las personas. Un plan que merece ser calificado como un mecanismo de control totalitario de la vida de las personas y no como un instrumento de gestión pública eficiente. Muchas horas que pudieron ocuparse en otro proyectos más efectivos.
Es un problema y una pérdida de tiempo, pues en lugar generar más conflicto por motivos ajenos a la educación, deberíamos estar hablando de mejorar el nivel de ésta. Esto por supuesto implica mejor infraestructura que debe asignarse según las necesidades económicas de cada región o municipio y no de las personas, pero sobre todo implica mejorar los recursos humanos, por ejemplo, a través de la evaluación periódica de competencias de los profesores y administradores de establecimientos educativos.
Finalmente, tenemos el “Bono Juancito Pinto” que otorga Bs. 200 a cada estudiante para evitar la deserción escolar. No puedo decir que este bono sea un mal mecanismo, deberemos esperar a ver la evaluación en el mediano o largo plazo, o buscar experiencias en otros lugares (desconozco si existe alguna), pero no puedo evitar preguntarme si esos mismos millones de dólares no pueden ser mejor empleados en mecanismos de evaluación (que incluyen recompensas) al desempeño de los profesores. Aunque claro, para esto primero deberían establecerse los mecanismos de gestión pública a nivel de establecimientos que garanticen un evaluación imparcial y objetiva, sin la burocracia y corrupción actuales. Esto último parece tarea inabordable, por lo que al menos estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda al mencionado bono. Sólo espero que se haga responsablemente y exista una evaluación objetiva de los resultados.
Quizás, como diría un amigo, “pido demasiado”, pero en educación, “demasiado” nunca será “suficiente”.

No Responses to “Patzi y el RUDE (Registro Único de Estudiantes)”
Please Wait
Leave a Reply