Hace un tiempo escribí sobre la necesidad de la erradicación de cultivos de coca en Bolivia. En vista de que ese artículo fue eliminado (por el cambio de proveedor de hosting), aquí una pequeña actualización en vista de la intensión de gravar el cultivo de coca.
La oferta …
En Bolivia hay entre 24.000 y 28.000 hectáreas de coca (dependiendo de la fuente), de las cuales sólo 12.000 eran legales (más de un 100% de exceso) si nos regimos por la ley 1008. No obstante, Mesa, al otorgar un cato por familia en el Chapare en la práctica agregó a esto 3.200 hectáreas. Morales extendió esto aún más al aceptar un cato por afiliado y no por familia, duplicando la cifra anterior. Hoy en día la nueva propuesta del ejecutivo de un “impuesto” al cato de coca haría legal casi todos los cultivos existentes; claro, pagarían impuestos, pero el cultivo sería legal.
Cada hectárea tiene entre 4 y 6 catos. Esto varía pues en algunos lugares (Los Yungas, por ejemplo) un cato es una extensión de 40×40 mts (1.600 mt2) y en otros un cato son 2.500 mt2.
El rendimiento promedio de un cato de coca son 500 a 1.200 libras por año, de nuevo esto varía mucho según la zona geográfica y la definición de cato que uno acepte.
Haciendo un cálculo muy conservador, es posible obtener una estimación de la cantidad de coca producida en Bolivia:
24.000Ha. x 4catos/Ha x 500 lb/cato = 48.000.000 libras = 21.800 toneladas (aprox.)
La demanda (tradicional) …
El estudio sobre consumo de hoja de coca más reciente para Bolivia (en mi conocimiento) fue realizado el año 2000 por CELIN. Entre los principales datos extraídos de este estudio están:
- Toneladas que cubren la demanda anual de uso legal de coca (2000): 9.267
- Este estudio da cuenta también que para el año 2000, habían 3.098.000 consumidores de hoja de coca (53% de la población mayor a 12 años), de lo cuales 1.125.675 eran ‘acullicadores’ (19% de la población mayor de 12 años). Esto es, un promedio de 3 Kilos por consumidor al año.
De nuevo, siendo muy conservador y suponiendo que en estos 7 años entre el 2000 y el 2006 el crecimiento en el consumo tradicional fue de 20% (poco más de 2.5% anual), significa entonces que el consumo hoy es de 11.120 toneladas anuales. Nótese sin embargo que esta estimación no considera que (según el mismo estudio) el número de consumidores tiende a decrecer, por ejemplo, por la migración a las ciudades (entre otros factores).
Aún si asumimos que la industrialización de la coca generó o generará un incremento en el consumo legal de 5.000 toneladas (esto es pura especulación pues no hay datos al respecto), estamos frente a más de 5.000 toneladas anuales que no tienen destino conocido.
Sin duda una buena parte de esto va a parar a manos del narcotráfico. Sólo como muestra, La Razón informa sobre 384.250 libras (175 ton.) que pasaron por el mercado legal de Sacaba (Cochabamba, Chapare) que se supone cubre 6.500 Ha, las que, con los datos conservadores estimados, produciría 6.000 toneladas, es decir, menos del 3% fue debidamente requisado.
Ya es hora de que en Bolivia, en el debate sobre la coca, se reconozca que la coca excedentaria es un problema muy grave y no un “argumento del control imperial norteamericano”. Los últimos enfrentamientos en los yungas de vandiola, con un saldo de dos muertos, sólo muestran lo ineludible y difícil de esta situación. Por esto mismo, parecen incomprensibles las intensiones del gobierno de gravar el cultivo. Esto naturalmente no contribuiría a reducir el problema del narcotráfico en Bolivia, sólo legalizará la enorme cantidad de plantaciones ilegales y haría que en la práctica el gobierno obtenga una tajada del lucrativo negocio del narcotráfico. El gobierno parece querer decir “si no puedes contra ellos, mejor únete a ellos”, pero claro, no debe olvidarse que Morales es aún el presidente de la Confederación de Productores de Coca del Chapare.
Más aún, si el mercado de sacaba sólo registró 3% de la producción, ¿cuan eficaz será un impuesto al cato de coca como mecanismo de control? No mucho, evidentemente y sólo lograría que los cultivos excedentarios sean legales, eliminaría el problema de la erradicación o racionalización para el gobierno, y más aún, le dejaría ingresos sustanciales al gravar un negocio de casi 120 millones de dólares al año, siendo extremadamente conservador (48.000.000 libras x 20Bs./libra).
Claramente, en este tema lo que es mejor para el gobierno no es necesariamente lo mejor para Bolivia en el largo plazo y es hora de que el gobierno así lo entienda.
Actualización (13/10/06): Al parecer no soy el único que piensa así sobre la “brillante” idea del gobierno del MAS. La Razón hoy parece identificar el mismo problema:
“Impuesto a la hoja de coca La arremetida oficial para legalizar la coca del Chapare se produce en momentos en que se reveló que sólo el uno por ciento de la coca del Chapare llega al mercado legal de Sacaba y que el resto se “desvía” a la elaboración y comercialización de cocaína.”

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